Convento e Iglesia de Nuestra Señora de La Merced - Sitio de Información Turística de Camagüey
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Leyenda del Santo Sepulcro

Mucho se ha escrito acerca de los motivos que tuvo fray Manuel de la Virgen Agüero para ordenar, a su costa, la construcción de esta joya de plata pura que guarda el templo camagüeyano de Nuestra Señora de la Merced. He aquí lo que la leyenda cuenta que ocurrió en los años 1700... (más)


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Ubicada en la Plaza de los Trabajadores. Las primeras referencias existentes acerca del actual templo de La Merced se remontan al 1601, fecha en que arribaron a Puerto Príncipe los padres mercedarios Gaspar de la Rocha y Luis Fernández, con el propósito de fundar un convento y, a tales efectos, solicitaron del Vicario Eclesiástico se les concediese la ermita que poseía el anciano Juan Griego, a lo cual accedió el Ayuntamiento, facilitándole además, una caballería de tierra en ese lugar. Dicha ermita, de madera y guano, estaba consagrada a la Virgen de Altagracia. Con posterioridad esta ermita fue sustituida por una iglesia de cal y ladrillo, construida por los frailes mercedarios con donaciones y limosnas del vecindario. Esta iglesia sería igualmente derribada, en tiempos del teniente gobernador don Luis de Unsaga y Amézaga, para erigir la actual, cuya construcción comenzó en 1748 y concluyó en 1756.

Los mercedarios se mantuvieron en el lugar hasta 1888. Luego, la iglesia y el convento fueron ocupados por los religiosos de la Orden de los Carmelitas Descalzos. De 1820 a 1824 el convento fue utilizado como cuartel de la milicia nacional. De esa fecha a 1827 sirvió de alojamiento a una compañía del Regimiento de Valencia. Años más tarde fue ocupado por distintas dependencias estatales para diversos usos: cuartel de serenos, audiencia, biblioteca pública y comandancia militar de la Plaza de Camagüey.

En 1848 el edificio fue restaurado a expensas del dinero recaudado entre los vecinos. Durante la guerra del 68 funcionó como cárcel y, posteriormente, sirvió de albergue a diferentes organismos militares.

En la época de la seudorrepública retoma sus funciones de templo, hasta nuestros días. El altar mayor de la iglesia no es el original del siglo XVIII, el cual fue destruido por un incendio ocurrido en 1906. El actual es de madera dorada, de estilo neogótico y fue traído desde Barcelona. Debajo del altar existe una cripta que es parte del cementerio que existió en la iglesia hasta el año 1814, fecha en que se inauguró el actual Cementerio General. Allí radica un pequeño museo, abierto al público, donde se exhiben objetos religiosos, algunos enterramientos y la lápida funeraria más antigua de la ciudad (1777).

El templo atesora valiosas alhajas; a saber: el Trono de la Virgen y el Santo Sepulcro, ambos enchapados en plata; mandados a fabricar por el religioso mercedario Fray Manuel de la Virgen y Agüero, quien encargó el Santo Sepulcro al artífice mexicano Juan Benítez Alfonso entregándole, de su peculio, 22 mil pesos en monedas de plata que fueron fundidas por el orfebre en el propio patio del convento. Con este gesto, Agüero dotó a La Merced de una joya única en Cuba y de las más valiosas de la América colonial hispana.

Tanto el Trono de la Virgen, como el Santo Sepulcro, son conducidos en hombros - desde la iglesia de La Merced hasta la Catedral- durante la Procesión del Santo Entierro, cada Viernes Santo. Esta tradición se mantuvo en Puerto Príncipe desde 1762, por casi dos siglos, y fue rescatada hace algunos años.

El antiguo convento es actualmente una casa diocesana con aulas, salones de conferencia y una sala de video. En el lugar radica, además, la única Biblioteca Diocesana de Camagüey, la cual cuenta con alrededor de 6000 volúmenes.

Características arquitectónicas.

Sin dudas, es éste el más imponente de los templos camagüeyanos y uno de los más importantes de la isla por su significación arquitectónica. Posee tres naves espaciosas y abovedadas, con una altiva y elevada torre sobre el coro, toda de ladrillo y cantería. Su simétrica fachada, unida a la del convento, forman un lado del triángulo que representa la plaza. Dicha fachada reproduce el esquema tradicional de tres puertas, una para cada nave, con frontoncillos triangulares que encierran pequeños nichos y se hayan rematados por óculos elípticos. En ella se destacan elementos manieristas, con discretas formas barrocas.

La torre consta de cuatro cuerpos. El segundo posee una puerta jerarquizada por pilastras que sostienen un frontoncillo interceptado por una hornacina. Los vanos del resto del cuerpo son de medio punto. Termina en una pequeña torre apiramidada, reminiscencia del románico español.

En 1825 se colocó en esta torrecilla un reloj público, fabricado en Barcelona en 1773 y que fuera regalado por el Arzobispo Oses en 1807 para la Parroquial Mayor, lo cual no se llevó a efecto porque llegó a Camagüey descompuesto y sin campana.

Conformado por bóvedas de cañón y crucería, con una cúpula elíptica, el techo de la Merced es único en la ciudad, . Muy interesante resultan, también, la decoración del techo y las columnas al estilo Art Noveau.

 



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